Si alguna vez has terminado un partido de pádel con la lengua fuera y preguntándote cómo tu rival sigue corriendo como si nada… probablemente ya sepas la respuesta: el físico influye, ¡y mucho!
Aunque el pádel es un deporte muy técnico, donde la táctica, el control y la cabeza cuentan un montón, tu preparación física puede ser la gran diferencia entre jugar bien o quedarte sin gasolina a mitad de partido. Vamos a verlo punto por punto.
Un deporte más exigente de lo que parece
A simple vista puede parecer que en pádel “solo hay que pasar la bola”, pero si lo juegas en serio, sabes que es un no parar: desplazamientos cortos y rápidos, cambios de ritmo, giros, saltos, frenazos, sprints… Todo en muy poco tiempo.
Por eso, tener un físico trabajado no es solo para profesionales. Si eres aficionado pero quieres disfrutar más en pista y lesionarte menos, este artículo es para ti.
Resistencia aeróbica: el fondo que te mantiene firme
Aunque los puntos no sean larguísimos, los partidos sí lo son. Y si no tienes una buena base de resistencia, acabarás jadeando tras cada punto y eso afecta todo: desde cómo corres hasta cómo decides.
Trabajar el fondo aeróbico (con ejercicios como correr, nadar o bici en ritmos moderados) te da la base para aguantar más tiempo con buena energía. También te ayuda a recuperar mejor entre punto y punto, algo que marca diferencia, sobre todo en partidos largos o torneos.
Resistencia anaeróbica: la chispa para aguantar puntos explosivos
Aquí está el truco: en pádel no se corre durante 40 minutos seguidos como en otros deportes. Lo que hay son ráfagas cortas de esfuerzo (10 a 20 segundos por punto), con pausas breves.
Esa dinámica exige que trabajes la resistencia anaeróbica, es decir, que tu cuerpo sea capaz de darlo todo en poco tiempo y luego recuperar rápido. Puedes entrenarla con sprints, circuitos de alta intensidad o ejercicios en intervalos.
La fuerza: tu aliada para pegar mejor… y lesionarte menos
No hace falta estar “cuadrado” para jugar bien, pero sí tener una musculatura activa y equilibrada. ¿Por qué? Porque la fuerza te ayuda a:
Golpear con más potencia y control
Mantener la estabilidad en movimientos rápidos
Evitar lesiones en hombros, rodillas o espalda
Trabaja especialmente tren inferior (piernas y glúteos), core (abdomen y lumbar) y brazos. Con ejercicios sencillos como sentadillas, planchas o gomas puedes conseguir grandes resultados.
Agilidad y reflejos: llegar antes que la bola
El pádel no se trata solo de correr, sino de moverse bien y rápido. De estar en el sitio adecuado antes de que la bola llegue. La agilidad y los reflejos son fundamentales para anticiparte, ajustar tu posición y tomar mejores decisiones.
¿Cómo se entrenan? Con ejercicios de coordinación, desplazamientos laterales, juegos de reacción… y por supuesto, practicando mucho en pista.
¿Y si me canso? El cuerpo empieza a fallar… y la cabeza también
Cuando el cansancio entra en juego, todo se complica. Golpeas tarde, fallas más, decides mal. Por eso es tan importante estar preparado físicamente: no solo para rendir más, sino para evitar que la fatiga te sabotee mentalmente.
Algunos estudios con jugadores avanzados muestran que, con buen entrenamiento, puedes mantener tus reflejos y tu nivel incluso después de partidos intensos. Eso es lo que buscamos: mantener el nivel todo el partido, no solo en el primer set.
Un entrenamiento completo, no solo correr o pegar
Si quieres mejorar en serio, no vale solo con salir a correr o hacer pesas. Necesitas un enfoque completo:
Cardio aeróbico y anaeróbico
Fuerza funcional (para tu día a día y la pista)
Agilidad, coordinación y equilibrio
Movilidad y estiramientos
Descanso y recuperación activa
Todo esto debe adaptarse a tu edad, nivel, tiempo disponible y objetivos. Y lo más importante: tiene que tener sentido dentro de tu forma de jugar.
¿Qué errores cometen muchos jugadores amateur?
Solo juegan partidos pero no entrenan el físico.
Piensan que el gimnasio no sirve para el pádel.
Se olvidan de estirar o calentar antes de jugar.
No recuperan bien entre sesiones.
No trabajan la movilidad o la prevención de lesiones.
Si te sientes identificado con alguno… tranquilo, ¡estás a tiempo de cambiarlo!
En Pádel Acción te ayudamos a entrenar como toca
En nuestra escuela no solo enseñamos técnica y táctica. Sabemos que para jugar bien necesitas un cuerpo que responda. Por eso, adaptamos el trabajo físico a cada persona, combinando lo mejor del entrenamiento funcional, la preparación específica para pádel y el asesoramiento personalizado.
Queremos que te diviertas más, que avances más rápido y que evites molestias típicas de un entrenamiento inadecuado.
¿Y la mente? También cuenta
El físico influye directamente en lo que pasa por tu cabeza. Si estás bien preparado:
Te fatigas menos y decides mejor
Confías más en tus golpes
Te recuperas antes de los errores
Disfrutas más del juego
No subestimes el poder de sentirte fuerte y en forma cuando entras en pista. Esa sensación cambia todo.
Conclusión: el físico importa… y mucho
En resumen, si te tomas el pádel en serio (aunque sea como afición), el entrenamiento físico no es opcional. Es parte del juego.
Más fondo, más fuerza, más agilidad = más confianza, mejor rendimiento y menos lesiones.
